lunes, abril 13, 2009

De cómo se viró la tortilla (II)

Tierra de tinajones

Esta provincia centro-oriental es claro ejemplo del fracaso del modelo económico del castrismo en Cuba, cuya dictadura siempre se refugió en la misma excusa: el embargo comercial de EE.UU.

El desarrollo agropecuario cubano alcanzó en el pasado siglo su cota
El Tortillero en Jefe

más elevada situándose en cuarto lugar mundial en el número de cabezas de ganado por habitantes. Los propietarios sobrepasaban los 140.000 y ocupaban más de 300.000 caballerías de tierra -medida de superficie-, una actividad que empleaba a más del 30% de la fuerza laboral del país a mitad del siglo pasado.

En 1956 el censo vacuno se estimaba en 6,6 millones y el sacrificio se calculaba en cerca del medio millón de animales lo que equivalía a un consumo per cápita de 114 libras anuales de esta carne.

La ganadería, parte de la identidad cultural cubana, era una de las actividades económicas del país que más beneficios reportaba. En 1957 se extrajeron 700 millones de litros de leche y se comenzó a exportar carne de novillos a EE.UU. En 1958 el censo ganadero se cifraba en 7,7 millones de reses con un incremento en la producción de leche de 275 millones de litros respecto al año anterior.

Por sus características de extensa sabana, la provincia de Camagüey ocupaba el lugar preponderante en esta actividad. En sus extensos territorios de 26.346 kilómetros cuadrados pastaba el más extenso rebaño que en 1953 se calculaba en más de 1.103.000 reses (27,4% del total). Las mejores fincas ganaderas de la isla se encontraban en esta región del centro oriental del país. Guáimaro, Najasa, Vertientes, Santa Cruz del sur y el propio municipio de Camagüey albergaban propiedades como Tayabito, Monte Quemado, Hato Potrero y San Cayetano que producían una gran parte del ganado de carne en del país . Existían también importantes productores de leche como La Finca Taburete, La Estrella y La Hortensia.

Castro quiso hacer de Camagüey una nueva Suiza. ¿Su resultado? como en toda isla: el descalabro económico

Este fue el panorama que se encontró una «revolución» que se empeñó en transformarla. En los sesenta comenzaron los caprichosos intentos de reformar la zona. Grandes pastizales fueron destruidos y dedicados a la siembra extensiva de algodón. Las condiciones climáticas, no permitieron la maduración homogénea del cultivo y esto imposibilitó mecanizar la cosecha y produjo pérdidas.

Los ensayos se extendieron por el país y a las principales actividades productivas en un intento de demostrar los beneficios de la colectivización. A mediados de los ochenta se construyeron en las inmediaciones de Camagüey cerca de 300 vaquerías en un proyecto conocido como «La Cuenca Lechera» patrocinado por La FAO, que incluyó además instalaciones complementarias, como los centros de cría de terneros, novillas y machos lecheros una fábrica de queso y una de leche en polvo.

Un tercio de la producción

En el discurso inaugural pronunciado por Fidel Castro el 26 de julio de 1989 éste expresaba: «Les puedo asegurar camagüeyanos, que aquí en los alrededores de esta ciudad se está construyendo el más grande centro lechero del mundo». Nada de eso, la producción actual apenas llega al tercio de la planificada.

Próximamente se cumplirá el vigésimo aniversario de esta apertura. Camagüey es hoy la imagen del fracaso económico que durante años la dictadura achacó al embargo comercial impuesto por Estados Unidos, pero...¿ puede el embargo generar tal desinterés y abandono?

Tomado de: ALEJANDRO GONZÁLEZ RAGA, MADRID, Lunes 13-04-09

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